Getecom
La oficina que nace desde su corazón tecnológico
BRIEFING
El proyecto de oficinas para Getecom nació con una premisa clara: crear un espacio funcional y contemporáneo en torno a su centro de control, pieza estratégica en el día a día de la compañía. Desde el inicio, esta sala —concebida como una “pecera” tecnológica— se entendió como el auténtico corazón del entorno laboral. El objetivo era que su presencia ordenara la distribución, aportara transparencia y actuara como elemento vertebrador de la actividad interna.
El reto consistía en diseñar un entorno que favoreciera la circulación fluida, la colaboración y la concentración del equipo. La incorporación de tabiques curvos en las esquinas permitió suavizar recorridos y crear una ergonomía espacial más amable, reduciendo tensiones visuales y mejorando el tránsito. A su vez, las grandes superficies acristaladas buscaban potenciar la visibilidad y la comunicación, funcionando como pizarras de trabajo vivas que fomentan la creatividad y el intercambio de ideas.
SOLUCIÓN
La propuesta se completó con el uso de jardines verticales preservados, una solución natural que mejora la acústica y contribuye a regular la humedad sin necesidad de mantenimiento, en línea con las necesidades expresadas por el cliente. Este recurso aportó textura, bienestar y un punto de frescura al entorno, reforzando la identidad de unas oficinas diseñadas para equilibrar tecnología y confort.
Para romper la seriedad habitual de los espacios corporativos, se crearon zonas de relajación y áreas para reuniones informales, concebidas para dinamizar la rutina y favorecer conversaciones espontáneas. El mobiliario tapizado, cuidadosamente seleccionado, añade calidez y cercanía, generando ambientes más humanos y acogedores. El resultado es unas oficinas que combinan eficiencia técnica y calidad espacial, donde cada decisión de diseño está orientada a mejorar la experiencia del usuario y a reforzar los valores de Getecom.






OTROS PROYECTOS
¿Hablamos?
Cada proyecto empieza con una conversación. Los espacios que inspiran nacen del diálogo. Demos el primer paso… ¿hablamos?